viernes, 9 de enero de 2009

Entrevista en el Diario de Ávila

A la última


«El mundo puede caber en una cajita, si te empeñas»


Teresa Triviño (Trivi) Artesana miniaturista



Ana Agustín

Es una persona absolutamente generosa; se aprecia nada más verla. Teresa Triviño (Trivi) es abulense, tiene 46 años, está casada y sus dos hijos le sacan la cabeza. Funcionaria de profesión, esta mujer jocosa se dedica al miniaturismo desde hace un par de años, con verdadera destreza y creatividad. Antes, hace ya una década, se dedicaba en su tiempo libre a impartir cursos de manualidades y montó una de las primeras tiendas de este tipo existentes en Ávila. Durante su tiempo libre también es voluntaria de la Asociación de Autismo de Ávila, como monitora de manualidades. Ha realizado numerosas exposiciones en toda España, Holanda y, próximamente, en Chicago. ¿Cuándo y por qué comenzó con esta afición? Empecé hace dos años, a raíz de una baja prolongada en mi trabajo que me obligó a quedarme en casa mucho tiempo. Entonces, me dediqué a hacer manualidades, que siempre me había gustado, y dentro de ellas descubrí el mundo de las miniaturas. ¿Es necesario tener mucha fantasía e imaginación para realizar estas obras? Sí, esa es mi principal arma, por lo que más destaca mi trabajo. Bueno, también hay que tener destreza manual, ser un poco habilidosa. ¿Cabe el mundo en una cajita? (Rotunda) Sí. Es muy divertido intentar que el mundo que te rodea entre en una cajita, una escena o una casa. Allí, en ese pequeño espacio, reflejas todo lo que puede haber en el mundo real, eso sí, en miniatura. Es una afición preciosa. En la cajita también va una parte de mí. ¿Cuáles son las obras a las que tiene más cariño? Mi primera obra es la que más aprecio. Me encontré un trozo de cántaro y ahí empezó toda esta afición. Comencé a decorarlo con puertas, ventanas, macetas y figuras. Me quedé enganchada. Otra obra que quiero mucho es la escena de La Matanza y tengo especial cariño a Los viajes de Gulliver y La casita de Chocolate, que van a estar expuestas en una muestra organizada por Susana López del Toro que arranca en Toledo el 9 de abril, en la Biblioteca Regional del Alcázar de Toledo. Es una exposición de escenas literarias. También habrá otra obra mía, que estoy haciendo ahora: El viaje al mundo en ochenta días. De La Matanza y del Cántaro no me desprenderé nunca. De las otras puedo prescindir; además, me gusta regalar. Háblenos de las exposiciones más importantes en las que ha participado. El año pasado expuse en mi primera feria internacional en Madrid y todos los miniaturistas, tanto españoles como extranjeros, pasaron por mi mesa para ver mis trabajos. Les encantó, por lo original. Hay artesanos que trabajan mejor que yo, pero el conjunto de originalidad e imaginación es algo que destaca en mis obras, según me dicen. El año que viene tengo el proyecto más importante. Me voy a Chicago, he sido invitada para exponer y estoy muy ilusionada. ¿Recuerda alguna anécdota? Hace poco hice la escena de Karlos Arguiñano metido en una cazuela de la fábrica de San Ignacio que ellos me hicieron expresamente para la ocasión y que no me quisieron cobrar. Cuando hice la escena se la llevé a Arguiñano para regalársela y le encantó. Creo que la sacará en televisión. ¿Su casa se parece a sus escenas en miniatura? Un poco sí, sobre todo la bodega de casa, que decoré yo con objetos antiguos. La reflejo mucho en algunas escenas.

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